CÓMO MANIPULAR A LOS SIMPLONES: hacer creer que  «oscuro» significa lo mismo que «profundo».

The Batman, la profunda e innovadora técnica de la pantalla apagada

Seguro que de pequeño te han dicho “hoy toca el cine de las sábanas blancas”. Hoy te vengo a contar un nuevo descubrimiento profundo,revolucionario e innovador; el cine de la pantalla negra (véase The Batman)

Que fastidio ir a ver una película con grandes expectativas y que al final esté en parte arruinada porque el director, como muchos otros, confunde la idea de profundidad con que todo sea oscuro, tétrico, etcétera. Concretamente me refiero a la película de The Batman. Se que muchos pensareis que es un gran película y que lo que pasa es que el director ha querido “innovar” pero seamos sinceros, la mitad de la película no se ve nada y a veces parece más una película de terror que de superhéroes.

Mucha gente piensa que porque sea oscura, tétrica y con poca luz significa que la película es profunda y tiene mucho pensamiento detrás pero en verdad es que el director tiene poco criterio y piensa que esa es la única manera de hacer que algo sea profundo cuando hay muchísimas otras grandes películas que sí que son profundas como puede ser la película de el último samurai y sin embargo es siempre luminosa y colorida.

Tampoco se dan cuenta todas esas personas que piensan que al final disfrutas menos de la película porque no ves la pantalla y llega un momento que no te enteras de nada. Esto no significa que la película de The Batman sea horrible y no esté entretenida, de hecho tiene muchas cosas que están muy chulas pero no las digo para no hacer spoiler por si alguno la ve,pero ahí está el punto ese de pensar que para que una película sea profunda tenga que ser así.A ver que es una película de Batman entonces se comprende que sea un poco más oscura que el resto de películas pero que justifiquen el que sea tétrica y oscura a más no poder diciendo el tópico de que el director quería ser “innovador” o “buscar otro punto de vista más personal e íntimo con los sentimientos del personaje”, venga oye no me tomes el pelo.

En fin que porque una película sea oscura y tétrica no significa que sea profundísima y tenga un sentimiento más allá de lo normal porque si fuese así la película más profunda y pensativa de la historia del cine/video sería un video que hay en youtube de 24 horas de una pantalla en negro en silencio.

LOS NUEVOS TIRANOS: «PAGAR LA CUOTA»

Hoy en día en toda película, serie o incluso programa tiene que “pagar la cuota” de incluir a alguien LGTB o alguna idea políticamente correcta para poder ser aceptada tanto por las empresas, el público y los políticos. Tanto es así que desde programas de cocina a películas animadas infantiles sobre un juguete requieren algo o alguien promoviendo una ideología políticamente aceptada para poder ser considerada “buena” o “aceptable”.

Una de las ideas más claras que se ven hoy en día es la de tener que incluir o hacer que el personaje principal sea LGTB. ¿Por qué? Porque así lo quieren los que manejan las tiranías ideológicas que tan extendidas están. Y tú dirás, ¿como que tiranías ideológicas? Fácilmente explicado, yo puedo pensar lo que quiera y decir lo que quiera pero tu tienes que pensar y decir lo que yo digo. Donde se ve lo de meter en cualquier sitio la tiranía LGTB? EN EL CINE. Por ejemplo, qué necesidad hay de hacer que un personaje de dibujos animados que es un JUGUETE, tenga dos madres en vez de una madre y un padre. Yo te lo digo, absolutamente ninguna, osea es un juguete porque tienes que meter eso ahí si no es necesario para nada. Porque así manipulan a la gente haciéndoles pensar que eso es lo normal y lo bueno. Esto no solo es en las películas sino también en programas de televisión como MasterChef. Hace años en las primeras ediciones los concursantes eran gente normal y buena, ahora en todos los programas tiene que haber alguien que sea LGTB o cualquier otra cosa rara y mala que se les ocurra.

La idea de “Pagar la cuota” no solo es sobre las ideologías LGTB sino también con la idea de tener que hacer remakes de peliculas pero con protagonistas negros. Quiero aclarar que obviamente no es malo que haya actores negros en las peliculas sin embrago porqué utilizan la ideologia BLM para justificar el hacer peliculas con protagonistas negros. Por ejemplo, igual que si hiciesen un live action sobre Tiana y el sapo no pondrían a tiana blanca tampoco hace falta hacer un live action de la sirenita y poner a ariel negra. El ejemplo más claro de “Pagar la cuota” en Disney es en la última película de la cenicienta, cómo es posible que de una señora mayor con pelo blanco, agradable y sonriente se pase a un hombre travesti, negro y con bigote. Resumiendo, hoy en día no hay nada que veais que no tenga algo que quieran colarte, así que resiste, se fuerte y estate atento, el mal no descansa.

LOS ANILLOS DE PODER


En los últimos meses se ha criticado mucho -y con mucha antelación a su estreno- la serie de Amazon “Los anillos de poder”. Que si elimina el fondo cristiano, que si la inclusión racial forzada, que si la alteración de la línea temporal y los personajes… Pues bien, ahora que ya ha terminado la primera temporada, podemos analizar si realmente se ajusta a todas esas críticas o si, al contrario, fuimos -y me incluyo- demasiado rápidos en juzgarla antes de haberla visto.

Vamos a empezar por la crítica más sencilla, la de la alteración de la línea temporal. Vale, es cierto, la serie cambia ciertas cosas de la línea temporal de Tolkien, como que la reina de Númenor y Elendil sean contemporáneos cuando no deberían. Pero si nos llevamos las manos a la cabeza por algo así, Frodo debería haber tardado diecisiete años en salir de la Comarca en la película de Peter Jackson, pero nadie le acusa de traidor a Tolkien por ese cambio temporal. Así que podemos relajarnos un poquito.

La siguiente crítica, la de la inclusión forzada, tiene dos aspectos que considerar. Primero, que es cierto que, actualmente, los directores se ven obligados a cumplir con ciertas cuotas raciales si quieren que su serie sea candidata a algún premio. Pero esto no quita lo segundo, que es que Tolkien jamás dijo que los elfos solo fueran blancos de pelo rubio y largo. Y aunque así fuera, Arondir es un personaje muy bien construído, interesante, heróico, modélico… Con la clase de “héroes” que se están poniendo de moda últimamente, no puedo más que agradecer uno de verdad, bueno, con valores y dispuesto a luchar por el bien -sea de la nacionalidad que sea.

Y terminemos con la crítica principal, la de que elimina el fondo cristiano. Fíjate en Galadriel -esa a la que tanto criticas porque no quieres ver que están representando su proceso de maduración-, cuando dice “El mal no duerme, Elrond, espera. Hasta el primero momento de complacencia, entonces te ciega.” Si no ves ahí fondo cristiano de estar siempre atentos a las tentaciones del demonio… O mira bien a Arondir, que no deja que los hombres del sur se consuman en el pensamiento de sus errores pasados y les anima a ser mejores y luchar por el bien (pista: la idea del perdón de Dios, propio de los católicos frente a los protestantes). O escucha al rey enfermo de Númenor, que se da cuenta de la decadencia del reino provocada por el alejamiento de las buenas costumbres en favor del vicio (igual que han decaído los países que se han alejado del cristianismo).

Así que, de parte de alguien que fue muy crítico con la serie antes de verla, deja ese prejuicio y dale una oportunidad. No te arrepentirás.

MUJERCITAS (2019)

Una adaptación que cae en lo superficial.

Venid, mirad allí, ¿lo veis? Una pareja baila al compás de la música en la terraza de un salón de baile en 1860, alejada de las miradas que podrían descubrir la marca de una quemadura en la falda de la joven. Si aumentamos la velocidad un poco, llegaremos hasta 2019, donde la misma pareja, en el mismo lugar, da saltos y corre de un lado a otro como si fueran adolescentes de quince años de hoy. ¿Qué les ha pasado?

 La adaptación de Greta Gerwig de Mujercitas es divertida, bonita, y entrañable para los que hemos crecido con esa novela, pero introduce y cambia cosas, y no para mejor, pues no son fieles a la historia, son de hoy.

 Recordemos que Laurie es un caballero de la alta sociedad, y que Jo ha sido educada por una madre que, aunque pobre, es elegante y ha enseñado a sus hijas a serlo también.

 Jo es impulsiva, cierto, y a menudo desespera a Meg al correr por la calle perdiendo horquillas por el camino. Pero por muy jóvenes y alocados que sean los dos, recordemos el momento histórico en el que nos situamos, ya que nadie bailaba de esa forma en una fiesta en 1860.

 Además, si miramos un poco más de cerca, veremos que van despeinados, igual que en muchas otras escenas de la película. Una vez más, unos personajes que saben vestir y comportarse de forma elegante acorde a la situación, parecen más adolescentes de hoy que se han vestido de época para divertirse, que los modelos de joven divertido, elegante, inteligente, atractivo… y cristiano, que se supone que son.

 Si seguimos a Jo durante la película, veremos que tiene un mal carácter que… que nada. En la novela, su carácter es su caballo de batalla, que le provoca grandes disgustos y trabaja por dominarlo día a día, con los sabios consejos de su madre y pidiendo ayuda a Dios. Pero la Jo de esta película está más centrada en decidir si ama o no a Laurie, en escribir y en defender la inteligencia de la mujer que en pulir sus defectos. Así, el hilo conductor en la vida de las cuatro hermanas March, el deseo de ser mejores, de ser buenas cristianas y de alcanzar un día el cielo, se pierde entre risas, discusiones, declaraciones de amor y arranques feministas.

 ¿Es una mala película? No. Pero no es la historia de cuatro hermanas (que quieren ser perfectas) en tiempos de guerra que se esfuerzan a diario por eliminar sus defectos y mejorar, que cuentan con la ayuda de una madre sabia y prudente, de un amigo elegante y joven y de su imponente pero cariñoso abuelo.

 Es una historia bonita, pero sin el fondo que mueve a los personajes de la novela.

Nuestra respuesta: sí, y no. ¿Por qué decimos esto?

¿ALGÚN HÉROE?

DUNE, apariencia o profundidad

Sinopsis:

El mundo árabe, el conflicto por el control del petróleo, el problema de la escasez de agua en algunas zonas, el sentido religioso… Todo ello 10.000 años en el futuro y en otro planeta -Arrakis- donde la especia que se encuentra sobre la arena del desierto es lo más valioso del universo para el Imperio, el agua es escasa y los Fremen esperan la llegada de un mesías que les librará del invasor.

La casa de los Atreides toma el mando del planeta Arrakis, también conocido como Dune, bajo las órdenes del emperador, para gestionar la adquisición de especia y mantener a raya a los grupos fremen. Parece una misión sencilla, pero el Duque Leto se encuentra con un planeta hostil; el joven heredero Paul tiene cada vez más sueños extraños, Jessica comienza a intuir que su hijo podría ser más que un chico cualquiera, y la traición se esconde en la casa del duque.

Cuando las cosas se tuerzan, Paul tendrá que aprender a sobrevivir en un planeta que puede matarle, y decidir si esconderse o ser quien está llamado a ser.


Opinión (contiene spoilers, no sigas leyendo si quieres leer el libro o ver la película):

Dune es una gran novela de ciencia ficción que traslada al espacio los conflictos actuales de Oriente Medio y gran parte de su cultura. Tiene una trama fundamentalmente política, en la que las acciones de los personajes principales están guiadas por el entramado de relaciones entre el Imperio, las Grandes Casas y los Fremen.

Pero si vamos más allá de la historia que cuenta, vemos que la novela carece de algo fundamental: personajes importantes que puedan servir como modelo al lector y que luchen por el bien.

Paul quiere venganza y que le dejen tranquilo, su madre quiere un hijo poderoso e importante, los fremen quieren eliminar al Imperio y tomar ellos el control…

Paul se ha visto liderando la jihad en sus sueños, ha percibido el dolor de su madre porque su padre decidió no casarse con ella por cuestiones políticas, ha experimentado la destrucción de la guerra y del odio irracional del Imperio a su familia… Durante toda la novela, se ha prometido a sí mismo y a otros que él no va a ser así, que le será fiel a Chani, que no se convertirá en otro tirano, que no liderará una guerra vengativa por el espacio. Y al final… ¿qué?

Cuando el poder llega a sus manos, venga la muerte de su padre y sus amigos, encabeza una guerra sin piedad y deja a la madre de sus hijos por el poder político. Un chico que debía ser la salvación de Arrakis y de los fremen, y que se corrompe al final por el poder. No es, desde luego, el modelo a seguir que uno debería encontrar en el héroe de una novela.

Los únicos personajes que podemos decir que luchan por el bien (de los que conocemos más a fondo) son el Duque Leto, que quiere ayudar a los fremen a hacer de Arrakis un paraíso, y Duncan, que defiende el valor, la lealtad y la justicia. Lamentablemente, mueren al poco de empezar la historia, por lo que nos quedamos enseguida sin un solo personaje al que admirar.

Por lo tanto, Dune es una novela entretenida, interesante por su trama política, pero cuyo “héroe” no es ni un héroe ni un modelo a seguir.

MUERTE EN EL NILO

 Cayendo en la  feocracia

No sé si habréis ido al cine últimamente, pero vengo a haceros un pequeño spoiler (no, no de la trama de ninguna película). Es un spoiler del mundo que nos están construyendo a base de películas y series, entre otras. En este caso, una película concreta, “Muerte en el Nilo”.

La feocracia -no lo encontraréis en el diccionario, me lo acabo de inventar- viene a ser el gobierno de lo feo en lo que debería ser bello y elegante. ¿Y qué incluye la feocracia? Personajes ordinarios, escenarios o vestuarios feos, diálogos vulgares… En esencia, todo aquello que contribuye a embrutecer al hombre y bajar el nivel.

En “Muerte en el Nilo” tenemos un vestuario espectacular, elegante y perfecto para la ambientación de la película. Los paisajes y decorados también son una maravilla, con el río, las pirámides, un barco precioso… Hasta ahí todo perfecto. Pero entonces entran los personajes.

Debería ser sencillo reflejar los personajes de una novela con tanta descripción -y que además cuenta con la referencia de una adaptación anterior- en una película, y sin embargo el director consigue cargárselos prácticamente a todos. Tenemos a la rica heredera de clase alta, Linnet Ridgeway, que lo primero que hace nada más aparecer en escena es marcarse un bailecito que no es digno ni del peor local de tango que uno se pueda imaginar. Durante toda la película se mueve, habla y actúa de una forma tal que no puedo evitar preguntarme si de verdad es una mujer educada en una sociedad elegante o si es una doble que han encontrado en un callejón.

Está también Euphemia, mujer de clase alta que pasa el tiempo pintando cuadros preciosos y hablando a todos de una forma tremendamente ordinaria. Se supone que es una mujer elegante, no una vendedora ambulante que no sabe dirigirse a nadie con educación.

Y por supuesto Simon Doyle, el joven marido tan ordinario en sus bailes, forma de hablar y acciones que Jack de Titanic es un caballero de la mejor clase a su lado.

Podríamos continuar sacando detalles de los personajes, pero es difícil decir más sin hacer spoilers de la película, así que lo dejaremos aquí. La cuestión es, que el mundo o lo haces o te lo hacen, y nos están construyendo uno con la feocracia por bandera. Ahora pregúntate dónde te están colando la feocracia, porque te aseguro que te rodea, aunque no te hayas dado cuenta.