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Reseñas


Hakuna Matata” un cliché sin rumbo.

“Hakuna Matata, vive y deja vivir. Hakuna Matata, vive y sé feliz.” frase, eslogan y referencia de la película El rey león. Una canción
que se recuerda; una canción que nuestro “yo” infantil canta con nostalgia.

El canto de la filosofía vital de los peculiares amigos Timón y Pumba, a los que se les podría calificar como “los hippies de la jungla” porque no quieren problemas -la vida es para disfrutarla-, las responsabilidades sólo son preocupaciones, viven apartados de los demás con un acuerdo de paz entre ellos que les ayuda a soportarse. Se guían por la inercia del momento y las reglas no
existen. “Hakuna Matata” una simpática canción que está muy equivocada.

¿Y qué quiere decir? Cómo dice la canción “Hakuna matata” significa “Vive y deja vivir” frase equivalente al cliché “vive tu vida”. Es el gran tópico expandido por el mundo, el eufemismo que esconde un egoísmo socialmente aceptado. Un eslogan para el individualismo exagerado. Podríamos traducirlo a “no te preocupes por nada: vive y, no te preocupes por nadie: deja vivir.” Una mentalidad bastante simplona, horrible, quizá infantil.
Si la dices que sepas que muestra tu mentalidad y te juzga sin que seas consciente de ello. Por que, si no ¿a qué te refieres tú cuando dices “tío, vive y deja vivir”?

Parece una nadería pero no lo es. Disney lo hace muy bien en el caso de Nala y Rafiki, se podría decir que son los antagonistas (en ideología y consejos) de Pumba y Timón. Ellos representan la verdadera amistad, la que hace volver a la verdad, la que ennoblece. sus consejos son frases como “porque es tu responsabilidad”: Simba tiene una gran responsabilidad; “recuerda quién eres”, acaso no es el príncipe, el futuro rey, el líder, de su pueblo; “sí, el pasado puede doler, pero tal como yo lo veo, puedes huir de él o aprender” te suena ¿verdad?

En la peli se puede deducir fácilmente quién dice la verdad porque ¿a quién escoge seguir, Simba, al final? El estilo de vida que eligen no es el de los “Hippies”: él sigue los consejos de los sabios, de sus antiguos amigos y de los que le conocen de verdad. Ellos le recuerdan la vida que le pertenece; le recuerdan el Simba que ha llamado a ser. Una vida en la que hay un origen y un camino. Una vida en la que hay una misión.

Sorprende el punto de vista y los mensajes profundos que una película tantas veces vista presenta, pero ayuda a reflexionar. El mensaje que se desenlaza en el protagonista también está relacionado con nosotros. “Hakuna Matata” no lo es. El verdadero mensaje es que cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad en este mundo y mediante ella una misión de la que debemos tomar conciencia y cumplirla.

Retrato de una dama

“En lo más profundo de su alma se arraigaba la creencia de que, si una luz determinada alboreaba en su vida, ella se entregaría por completo a ella.”.

– Retrato de una dama, Henry James

Isabel Archer, una joven americana que hacía apenas unos meses desembarcaba en Inglaterra, se encuentra de repente con todo lo que una mujer de su edad podría desear. Es joven, atractiva, inteligente y, por si fuera poco, acaba de heredar una gran suma de dinero de su tío. Todas las puertas de la alta sociedad europea se abren para ella, pero al paso que los privilegios entran también los peligros. Isabel debe madurar, tomar decisiones y distinguir entre los verdaderos amigos y aquellos que buscan su fortuna. Y con sus decisiones, sus valores y principios se verán amenazados. ¿Resistirá? ¿Caerá? ¿Será realmente el retrato de una Dama?

Encontré esta novela en una estantería de mi casa, entre dos tomos de Jane Austen que iba buscando, con una portada preciosa y un buen número de páginas. Retrato de una dama, leí en el lomo, de Henry James. Ya había leído antes algo de Henry James, aunque no me había fascinado. Pero el título me llamó la atención, y era una de esas ediciones que no incluye una sinopsis en la contraportada. Así que lo cogí, sin saber en qué nueva historia me estaba adentrando. No voy a hacer spoilers de ningún tipo, pero la pregunta que me rondaba durante los días que tardé en leerlo era constante, ¿cómo sería ese retrato de una dama? ¿Cómo sería esa mujer para ser considerada el retrato de una dama?

No es raro encontrar novelas en las que la heroína es o bien una ingenua con una gran sensibilidad a la que mangonean todos los demás personajes, o una especie de “mujer de hierro” que no se deja mangonear pero que carece de cualquier tipo de sensibilidad o feminidad. Casi parece que una mujer no puede ser fuerte, inteligente, divertida, atractiva y preocuparse por estar guapa y ser elegante al mismo tiempo. O es boba o es fría. No significa que ocurra esto con todas las heroínas, tenemos a Elizabeth Bennet o a Emma Woodhouse, por ejemplo; pero es un modelo de joven cada vez más común en las nuevas novelas.

Bien, puedo asegurar que Isabel Archer no es ni lo uno ni lo otro, y es verdaderamente el retrato de una dama. Una mujer que, sin adelantar nada de la historia, es atractiva y sabe resaltar su belleza natural, es inteligente, intrépida, educada, elegante y virtuosa. Una mujer que se hace responsable de las consecuencias de sus decisiones, la llevan estas a donde la lleven. Una mujer que no huye de sus deberes cuando aparecen las complicaciones, sino que se mantiene firme en sus obligaciones. Una mujer que no abandona sus principios ni sus valores ante el primer signo de contrariedades. Una mujer que es, al final, la imagen y el modelo de lo que toda mujer debería ser. El retrato de una dama.

Por lo tanto, aquí tenemos un primer y gran motivo para aventurarse con esta novela. Porque todos tenemos modelos, guías y referentes para todas las cuestiones de la vida, seamos o no conscientes de ello, y es de persona inteligente aprovisionarse de buenos modelos. Pero no es solo eso. Porque en Retrato de una dama encontramos también una serie de lecciones muy útiles en la vida. Sobre la elegancia, el amor, la responsabilidad…

Como diría Galadriel “Solo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado”, así que puestos a dedicar tiempo a leer, vamos a dedicarlo a los buenos libros que elevan el espíritu y las miras.

La mujer rota (primera parte)

—-Libertad y egoísmo: algunos los ven sinónimos—-

‘’Monique es la víctima estupefacta de la vida que eligió’’. Este es el comienzo de la sinopsis de la Mujer rota de Simone de Beauvoir, una voz fundamental en el feminismo del siglo pasado.

Comencé a leer el libro en cuestión en agosto, deseosa de adentrarme en la obra de una mujer de tal envergadura, con tanta fama y cuyas frases se repiten (con mayor o menor acierto) a todo momento en ciertos sectores donde -se supone- triunfa la libertad o al menos se lucha por ella. Mi edición, comprada en una librería de ocasión, incluía un prólogo que era casi tan importante como la novela, porque como todo lector sabe, el prólogo es ese vino que se toma antes de la comida y que prepara el paladar. Pues bien: a mí aquel prólogo me dejó totalmente devastada -y pensando- porque su autora mezcla buenas ideas y debates que deben tenerse, con conclusiones a las que no sabemos cómo ha llegado del todo:

Su marido ejerce su libertad amando a otra. Esta primer cliché no voy a entrar ni a comentarlo.

Monique, buscando en los demás la clave de su propia existencia, y no encontrándola, es llevada al límite de la paranoia.

Esta segunda frase, que podría albergar alguna buena idea, resulta destructiva. En próximos artículos iremos viendo por qué.

La mujer rota (segunda parte)

Monique, buscando en los demás la clave de su propia existencia, y no encontrándola, es llevada al límite de la paranoia.

Con esta cita del libro La mujer rota dejamos abierto un debate en la publicación anterior: ¿qué hay de malo en ella? ¿Por qué Monique no consigue ser feliz? La respuesta es simple: Monique ni quiere ni busca amar a los demás. La actuación de Monique parte del supuesto implícito de que su ‘’sacrificio’’ (la crianza de los hijos, las cosas hechas por el marido…) le otorga derechos sobre la vida de quienes se han beneficiado de él. Es un negocio: yo hago esto por ti hoy y tú estudiarás la carrera que yo quiera, por ejemplo. Resulta evidente que lo que la mueve no es el amor por unos seres humanos concretos -pues tal amor no existe-, sino una necesidad egoísta de tener un marido (cualquiera), una familia (cualquiera), de -una frase que se oye mucho- ser alguien a través de ellos.

Todos estos fragmentos los he tomado sin cambios del prólogo de la edición que tengo; un prólogo fantástico, si tenemos en cuenta como Laura Freixas nos prepara para la gran carencia que se nos presenta sin edulcorar en esta narración: la sustitución del amor -no conocido, nunca practicado ni dado a los demás pero deseado- por una libertad mal comprendida, un egoísmo rodeado de un vaho que impide ver a quienes lo practican el final al que los conduce.

El propósito de esta ‘’reseña’’ -más bien un comentario del prólogo y las primeras páginas- no es otro que el de desmitificar esas ideas tan bonitas y que suenan tan bien y tanto en el día a día, que son las que toman como lema los jóvenes y los partidos ‘’progresistas’’. El objetivo que se persigue es, simplemente, hacer ver que son buenas ideas, enunciados ‘’bonitos’’, promesas de libertad atrayentes…pero todo ello sin nada que te haga comprometerte de veras cuando cuesta. Esta es una reflexión que ha surgido al comparar estos ideales que más que ayudar destruyen, bien porque no se entienden, bien porque no se encuentran otros mejores. Por suerte, los hay: están aquí.

Cómo manipular a los simplones:

The Batman, la profunda e innovadora técnica de la pantalla apagada.

Seguro que de pequeño te han dicho “hoy toca el cine de las sábanas blancas”. Hoy te vengo a contar un nuevo descubrimiento profundo, revolucionario e innovador; el cine de la pantalla negra (véase The Batman)

Que fastidio ir a ver una película con grandes expectativas y que al final esté en parte arruinada porque el director, como muchos otros, confunde la idea de profundidad con que todo sea oscuro, tétrico, etcétera. Concretamente me refiero a la película de The Batman. Se que muchos pensareis que es un gran película y que lo que pasa es que el director ha querido “innovar” pero seamos sinceros, la mitad de la película no se ve nada y a veces parece más una película de terror que de superhéroes.

Mucha gente piensa que porque sea oscura, tétrica y con poca luz significa que la película es profunda y tiene mucho pensamiento detrás pero en verdad es que el director tiene poco criterio y piensa que esa es la única manera de hacer que algo sea profundo cuando hay muchísimas otras grandes películas que sí que son profundas como puede ser la película de el último samurai y sin embargo es siempre luminosa y colorida.

Tampoco se dan cuenta todas esas personas que piensan que al final disfrutas menos de la película porque no ves la pantalla y llega un momento que no te enteras de nada. Esto no significa que la película de The Batman sea horrible y no esté entretenida, de hecho tiene muchas cosas que están muy chulas pero no las digo para no hacer spoiler por si alguno la ve,pero ahí está el punto ese de pensar que para que una película sea profunda tenga que ser así.A ver que es una película de Batman entonces se comprende que sea un poco más oscura que el resto de películas pero que justifiquen el que sea tétrica y oscura a más no poder diciendo el tópico de que el director quería ser “innovador” o “buscar otro punto de vista más personal e íntimo con los sentimientos del personaje”, venga oye no me tomes el pelo.

En fin que porque una película sea oscura y tétrica no significa que sea profundísima y tenga un sentimiento más allá de lo normal porque si fuese así la película más profunda y pensativa de la historia del cine/video sería un video que hay en youtube de 24 horas de una pantalla en negro en silencio.

Los anillos de poder

En los últimos meses se ha criticado mucho -y con mucha antelación a su estreno- la serie de Amazon “Los anillos de poder”. Que si elimina el fondo cristiano, que si la inclusión racial forzada, que si la alteración de la línea temporal y los personajes… Pues bien, ahora que ya ha terminado la primera temporada, podemos analizar si realmente se ajusta a todas esas críticas o si, al contrario, fuimos -y me incluyo- demasiado rápidos en juzgarla antes de haberla visto.

Vamos a empezar por la crítica más sencilla, la de la alteración de la línea temporal. Vale, es cierto, la serie cambia ciertas cosas de la línea temporal de Tolkien, como que la reina de Númenor y Elendil sean contemporáneos cuando no deberían. Pero si nos llevamos las manos a la cabeza por algo así, Frodo debería haber tardado diecisiete años en salir de la Comarca en la película de Peter Jackson, pero nadie le acusa de traidor a Tolkien por ese cambio temporal. Así que podemos relajarnos un poquito.

La siguiente crítica, la de la inclusión forzada, tiene dos aspectos que considerar. Primero, que es cierto que, actualmente, los directores se ven obligados a cumplir con ciertas cuotas raciales si quieren que su serie sea candidata a algún premio. Pero esto no quita lo segundo, que es que Tolkien jamás dijo que los elfos solo fueran blancos de pelo rubio y largo. Y aunque así fuera, Arondir es un personaje muy bien construído, interesante, heróico, modélico… Con la clase de “héroes” que se están poniendo de moda últimamente, no puedo más que agradecer uno de verdad, bueno, con valores y dispuesto a luchar por el bien -sea de la nacionalidad que sea.

Y terminemos con la crítica principal, la de que elimina el fondo cristiano. Fíjate en Galadriel -esa a la que tanto criticas porque no quieres ver que están representando su proceso de maduración-, cuando dice “El mal no duerme, Elrond, espera. Hasta el primero momento de complacencia, entonces te ciega.” Si no ves ahí fondo cristiano de estar siempre atentos a las tentaciones del demonio… O mira bien a Arondir, que no deja que los hombres del sur se consuman en el pensamiento de sus errores pasados y les anima a ser mejores y luchar por el bien (pista: la idea del perdón de Dios, propio de los católicos frente a los protestantes). O escucha al rey enfermo de Númenor, que se da cuenta de la decadencia del reino provocada por el alejamiento de las buenas costumbres en favor del vicio (igual que han decaído los países que se han alejado del cristianismo).

Así que, de parte de alguien que fue muy crítico con la serie antes de verla, deja ese prejuicio y dale una oportunidad. No te arrepentirás.

Una adaptación que cae en lo superficial.

Venid, mirad allí, ¿lo veis? Una pareja baila al compás de la música en la terraza de un salón de baile en 1860, alejada de las miradas que podrían descubrir la marca de una quemadura en la falda de la joven. Si aumentamos la velocidad un poco, llegaremos hasta 2019, donde la misma pareja, en el mismo lugar, da saltos y corre de un lado a otro como si fueran adolescentes de quince años de hoy. ¿Qué les ha pasado?

La adaptación de Greta Gerwig de Mujercitas es divertida, bonita, y entrañable para los que hemos crecido con esa novela, pero introduce y cambia cosas, y no para mejor, pues no son fieles a la historia, son de hoy.

 Recordemos que Laurie es un caballero de la alta sociedad, y que Jo ha sido educada por una madre que, aunque pobre, es elegante y ha enseñado a sus hijas a serlo también.

 Jo es impulsiva, cierto, y a menudo desespera a Meg al correr por la calle perdiendo horquillas por el camino. Pero por muy jóvenes y alocados que sean los dos, recordemos el momento histórico en el que nos situamos, ya que nadie bailaba de esa forma en una fiesta en 1860.

 Además, si miramos un poco más de cerca, veremos que van despeinados, igual que en muchas otras escenas de la película. Una vez más, unos personajes que saben vestir y comportarse de forma elegante acorde a la situación, parecen más adolescentes de hoy que se han vestido de época para divertirse, que los modelos de joven divertido, elegante, inteligente, atractivo… y cristiano, que se supone que son.

 Si seguimos a Jo durante la película, veremos que tiene un mal carácter que… que nada. En la novela, su carácter es su caballo de batalla, que le provoca grandes disgustos y trabaja por dominarlo día a día, con los sabios consejos de su madre y pidiendo ayuda a Dios. Pero la Jo de esta película está más centrada en decidir si ama o no a Laurie, en escribir y en defender la inteligencia de la mujer que en pulir sus defectos. Así, el hilo conductor en la vida de las cuatro hermanas March, el deseo de ser mejores, de ser buenas cristianas y de alcanzar un día el cielo, se pierde entre risas, discusiones, declaraciones de amor y arranques feministas.

 ¿Es una mala película? No. Pero no es la historia de cuatro hermanas (que quieren ser perfectas) en tiempos de guerra que se esfuerzan a diario por eliminar sus defectos y mejorar, que cuentan con la ayuda de una madre sabia y prudente, de un amigo elegante y joven y de su imponente pero cariñoso abuelo.

 Es una historia bonita, pero sin el fondo que mueve a los personajes de la novela.

Dune, ¿algún heroe?

El mundo árabe, el conflicto por el control del petróleo, el problema de la escasez de agua en algunas zonas, el sentido religioso… Todo ello 10.000 años en el futuro y en otro planeta -Arrakis- donde la especia que se encuentra sobre la arena del desierto es lo más valioso del universo para el Imperio, el agua es escasa y los Fremen esperan la llegada de un mesías que les librará del invasor.

La casa de los Atreides toma el mando del planeta Arrakis, también conocido como Dune, bajo las órdenes del emperador, para gestionar la adquisición de especia y mantener a raya a los grupos fremen. Parece una misión sencilla, pero el Duque Leto se encuentra con un planeta hostil; el joven heredero Paul tiene cada vez más sueños extraños, Jessica comienza a intuir que su hijo podría ser más que un chico cualquiera, y la traición se esconde en la casa del duque.

Cuando las cosas se tuerzan, Paul tendrá que aprender a sobrevivir en un planeta que puede matarle, y decidir si esconderse o ser quien está llamado a ser.

Opinión (contiene spoilers, no sigas leyendo si quieres leer el libro o ver la película):

Dune es una gran novela de ciencia ficción que traslada al espacio los conflictos actuales de Oriente Medio y gran parte de su cultura. Tiene una trama fundamentalmente política, en la que las acciones de los personajes principales están guiadas por el entramado de relaciones entre el Imperio, las Grandes Casas y los Fremen.

Pero si vamos más allá de la historia que cuenta, vemos que la novela carece de algo fundamental: personajes importantes que puedan servir como modelo al lector y que luchen por el bien.

Paul quiere venganza y que le dejen tranquilo, su madre quiere un hijo poderoso e importante, los fremen quieren eliminar al Imperio y tomar ellos el control…

Paul se ha visto liderando la jihad en sus sueños, ha percibido el dolor de su madre porque su padre decidió no casarse con ella por cuestiones políticas, ha experimentado la destrucción de la guerra y del odio irracional del Imperio a su familia… Durante toda la novela, se ha prometido a sí mismo y a otros que él no va a ser así, que le será fiel a Chani, que no se convertirá en otro tirano, que no liderará una guerra vengativa por el espacio. Y al final… ¿qué?

Cuando el poder llega a sus manos, venga la muerte de su padre y sus amigos, encabeza una guerra sin piedad y deja a la madre de sus hijos por el poder político. Un chico que debía ser la salvación de Arrakis y de los fremen, y que se corrompe al final por el poder. No es, desde luego, el modelo a seguir que uno debería encontrar en el héroe de una novela.

Los únicos personajes que podemos decir que luchan por el bien (de los que conocemos más a fondo) son el Duque Leto, que quiere ayudar a los fremen a hacer de Arrakis un paraíso, y Duncan, que defiende el valor, la lealtad y la justicia. Lamentablemente, mueren al poco de empezar la historia, por lo que nos quedamos enseguida sin un solo personaje al que admirar.

Por lo tanto, Dune es una novela entretenida, interesante por su trama política, pero cuyo “héroe” no es ni un héroe ni un modelo a seguir.

Cayendo en la «Feocracia»

No sé si habréis ido al cine últimamente, pero vengo a haceros un pequeño spoiler (no, no de la trama de ninguna película). Es un spoiler del mundo que nos están construyendo a base de películas y series, entre otras. En este caso, una película concreta, “Muerte en el Nilo”.

La feocracia -no lo encontraréis en el diccionario, me lo acabo de inventar- viene a ser el gobierno de lo feo en lo que debería ser bello y elegante. ¿Y qué incluye la feocracia? Personajes ordinarios, escenarios o vestuarios feos, diálogos vulgares… En esencia, todo aquello que contribuye a embrutecer al hombre y bajar el nivel.

En “Muerte en el Nilo” tenemos un vestuario espectacular, elegante y perfecto para la ambientación de la película. Los paisajes y decorados también son una maravilla, con el río, las pirámides, un barco precioso… Hasta ahí todo perfecto. Pero entonces entran los personajes.

Debería ser sencillo reflejar los personajes de una novela con tanta descripción -y que además cuenta con la referencia de una adaptación anterior- en una película, y sin embargo el director consigue cargárselos prácticamente a todos. Tenemos a la rica heredera de clase alta, Linnet Ridgeway, que lo primero que hace nada más aparecer en escena es marcarse un bailecito que no es digno ni del peor local de tango que uno se pueda imaginar. Durante toda la película se mueve, habla y actúa de una forma tal que no puedo evitar preguntarme si de verdad es una mujer educada en una sociedad elegante o si es una doble que han encontrado en un callejón.

Está también Euphemia, mujer de clase alta que pasa el tiempo pintando cuadros preciosos y hablando a todos de una forma tremendamente ordinaria. Se supone que es una mujer elegante, no una vendedora ambulante que no sabe dirigirse a nadie con educación.

Y por supuesto Simon Doyle, el joven marido tan ordinario en sus bailes, forma de hablar y acciones que Jack de Titanic es un caballero de la mejor clase a su lado.

Podríamos continuar sacando detalles de los personajes, pero es difícil decir más sin hacer spoilers de la película, así que lo dejaremos aquí. La cuestión es, que el mundo o lo haces o te lo hacen, y nos están construyendo uno con la feocracia por bandera. Ahora pregúntate dónde te están colando la feocracia, porque te aseguro que te rodea, aunque no te hayas dado cuenta.

El triple eje


El triple desarrollo

Lo que estás a punto de leer va al grano, sin tapujos: para todos y bien clarito.

ASPIRACIONES

Todos deberíamos aspirar a ser cada vez mejores (aparte de la obligación de ser perfecto que tienes, que ya te comento otro día) pero, en muchas ocasiones, se nos olvidan puntos a mejorar. Así que, para facilitarnos la vida, dividiremos este camino a la perfección en tres aspectos: físico, psíquico y espiritual.

Voy a poner un ejemplo con el cual quedará claro que olvidarse de uno de los tres ejes no conlleva la perfección, sino un intento fallido de alcanzarla.

EL «SIN FÍSICO»

Por otra parte, sin el debido desarrollo del eje físico no gozaremos de una salud que nos permita por ejemplo divertirnos, ni disfrutar de la vida, ni incluso desarrollar bien los otros dos ejes.

EL «SIN CEREBRO»

Y por último, si no desarrollamos el eje psíquico, corremos el riesgo de no aprovechar al 100% los otros dos ejes, además de que seremos engañados fácilmente.

EL «SIN ESPÍRITU»

Imaginemos un hombre con un cerebro superdesarrollado y un eje físico privilegiado. En este caso, sin el debido desarrollo del eje espiritual cojearía y, además de ello, se expone al riesgo de que esos dos ejes, solos, lo conviertan en un villano de cuidado.

EN RESUMEN

De nada vale un fortachón cabeza de chorlito; o un coco fofisano y sin escrúpulos; o un hombre de ideales pero que ni desarrolla su inteligencia ni cuida su elegancia diaria. Debemos desarrollar los tres ejes, dentro de nuestras posibilidades y limitaciones naturales pero sacando el máximo provecho a todas y cada una de nuestras cualidades.

Porque… ¿quién no desea ser perfecto? En próximas entregas te diré cómo ir alcanzando la perfección.

El eje físico

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De nuevo, vayamos al grano, sin tapujos y para todos.

¿Cómo podemos ser físicamente perfectos?

La respuesta es sencilla: aspirando a serlo. Tal y como iremos viendo en próximas entregas el camino a la perfección no solo es un trayecto sinuoso y complicado, sino que en muchas ocasiones
será de lo más placentero y divertido. Así que hoy veremos tres tips que nos ayudarán a comenzar este viaje dentro del eje físico.

Primero: Busca una actividad que puedas hacer solo, que te guste y que sea compatible con tu horario y estilo de vida (correr, andar, surfear, gimnasio,etc.). No hace falta ser ambiciosos, en un comienzo puede ir desde dar un paseo con el perro, o andar 10 minutos, pero debemos convertirlo en un punto clave de nuestra rutina.

Segundo: Trata de hacer una actividad física en la que te relaciones con más gente, ya que suelen ser las más lúdicas y gratificantes, (pádel, fútbol, paseos, baloncesto,etc.). Además, son muy motivantes al poder ser realizadas con amigos, tienen mucha más adherencia, y nos mantienen en movimiento, lo cual es igual a salud y esto se traduce en una buena base tanto para el eje físico como para los ejes psíquico y espiritual.

Tercero: Come bien y rico, nadie te ha prohibido una buena barbacoa o una mariscada, ni siquiera una cerveza, lo único que debemos hacer es adaptarnos a la cantidad de deporte que hagamos. Al igual que no vamos a entrenar durante 5 horas, tampoco nos daremos excesivas comilonas, debemos ser coherentes e inteligentes sobre nuestra alimentación.

Todo ello no busca agobios ni frustraciones, al contrario, el eje físico se encarga de obtener salud, rendimiento y felicidad a través de las herramientas que seleccionemos. Así que debemos ser inteligentes y hacer el camino lo más divertido posible.

El eje espiritual

¿Qué diríamos de alguien que piensa que cuida su físico porque come y duerme? ¿Y de alguien que piensa que crece intelectualmente simplemente por estudiar? Creo que cualquier sabio o experto respondería que estos hechos están bien,
pero son simplemente la base.

Al grano, la mentalidad de que la misa es el alimento del alma está bien, no es nada malo, pero es la base. El ir a misa es al eje espiritual lo que el comer al eje físico, es imprescindible, pero no suficiente. Al igual que el cuerpo se mantiene y se mejora con movimiento y deporte o entrenamiento, nuestra alma necesita entrenar, ya sea solos o en equipo.

Un buen ejemplo para que entiendas mejor lo anterior es el siguiente: Messi juega contra el Madrid el domingo, ¿Crees que se conforma con jugar el partido mientras el resto de la semana simplemente hace su vida normal? No creo que Messi ni Cristiano Ronaldo sigan esa rutina. Antes del partido se entrena, se prepara la mente y el cuerpo, se estudia el rival, se preparan estrategias y se intenta llevar todo al día. Al cristiano debe pasarle lo mismo, antes del partido se entrena.

Cuando nuestro objetivo es el eje espiritual, en lo que nos centramos es en la relación con Dios. Podemos ir poco a poco, empezando por cinco minutos, después conforme nos adaptemos a este entreno podremos aumentar la intensidad. (Recuerda que Messi o Ronaldo no empezaron entrenando 4 horas todos los días).

Ahora que hemos visto la necesidad de este entrenamiento para el alma, te dejaré con las ganas hasta la próxima entrega.

Moda


Un minuto de silencio por …

Un desfile nacional, el aniversario de una fecha histórica importante, el fin de una guerra… El minuto de silencio se cuela en todos ellos, como un símbolo de respeto a los fallecidos. Comenzó de forma internacional con el final de la II Guerra Mundial, cuando un periodista hizo un llamamiento a los miembros de la Commonwealth a mantener dos minutos de silencio a las 11 del día 11 en recuerdo de los fallecidos en la guerra.

Parece muy bonito, pero vamos a analizarlo.

Si ahora te dice tu padre que va a estar un minuto en silencio por respeto a ti, por cariño, probablemente te parecerá raro. “Hombre papá”- pensarás -“si quieres mostrarme cariño, mejor dímelo, ten un detalle conmigo, ayúdame con algo, pide por mí… Un minuto de silencio sin más… pues mira, gracias, pero ni me demuestra tu cariño, ni me ayuda en nada”. Es como darle a un amigo una tortita de burrito vacía, muy aparente pero sin sustancia. Y tu amigo te diría, “hombre, no me vaciles, esto y nada… es lo mismo.”

Así que vamos a meterle un buen contenido a ese burrito y a este minuto de silencio.

El silencio es por personas que han fallecido, por lo que físicamente no podemos hacer nada por ellos ni demostrarles cariño, pero sí que hay una forma de hacerlo.

Igual que si uno está enfermo o herido su familia acude a un médico para pedirle que le ayude, nosotros también podemos y debemos acudir al único que puede hacer algo por los fallecidos. Y pedimos por esa persona, porque esté con Dios en el cielo, y porque si sufrió antes de morir fuese poco (porque para Dios no hay tiempo).

E igual que un médico responde a la petición de ayuda de un enfermo, Dios escucha nuestra petición por esa persona. ¿O acaso no dijo Cristo, “pedid y se os dará”? Así que, ¿qué mayor muestra de amor a un fallecido que pedirle a Dios
por él?

Pero siento decirte que mirando al infinito sin más que silencio y recuerdos de la persona no estás pidiendo nada, y no se te puede dar nada.

Porque el burrito hay que llenarlo de buena comida, y el minuto de silencio… llenarlo de oración.

Adiós al inútil minuto de silencio.

Hola al valiosísimo minuto de oración.

Varios


Riámonos sanamente

Arrancó hace unas semanas una nueva edición del programa ‘La isla de las tentaciones’, un reality show que todo español conoce aunque sea únicamente el nombre. Cuando pregunto a amigos y conocidos por qué lo ven, siempre recibo la misma respuesta: “Por reírme un rato”. 

Todos niegan que quieran ser como los concursantes, todos niegan que lo ven porque ven en los que salen en el programa un modelo a seguir y quieren ser como ellos. Sin embargo, la excusa tan original de “lo veo por reírme un rato” esconde un primitivismo propio de los tiempos anterior a la invención de la rueda.

Analicemos la respuesta. Si verdaderamente te hace gracia un programa que trata de soltar a parejas en una isla y ver cuales se son infieles, entonces tienes un serio problema con tu percepción de lo que es humor. Podrías argumentarme que el humor es subjetivo, pero entonces cuando tu novio/novia te sea infiel con un extraño en una discoteca y yo me ría cuando me lo cuentes, por favor no te enfades. Es mi sentido subjetivo del humor.

Por el contrario, si admites que dices esa respuesta porque se la escuchaste a alguien que se la escuchó a alguien, y así infinitamente, y te pareció una buena excusa que no razonaste, permíteme comentarte que la razón por la que ves ese reality es por el morbo y el placer que te produce ver como son ‘tentados’ los concursantes y como sucumben y son infieles a sus parejas.

En cualquier caso, te recomiendo que dejes de ver eso. Últimamente están sacando series muy interesantes y parece que el cine vuelve a revivir.

¿Serías capaz de replicar lo que no comprendes?

El otro día leí una noticia sobre Inteligencia Artificial en el que un compositor francés que no conocía, un tal Jean-Michel Jarre, decía en una entrevista que “la inteligencia artificial ya es superior a la humana”. Lo hacía citando al empresario Elon Musk, que había dicho lo mismo unas semanas atrás.

Esta afirmación me hizo darme cuenta de dos cosas: la primera es que están siendo maestros liendre, es decir, mucho habla y nada entiende. ¿Cómo puedo atreverme a decir esto de dos personalidades tan destacadas en su campo?

Jean-Michel Jarre es uno de los padres de la música electrónica en Francia y Elon Musk es uno de los grandes inventores del siglo 21. Pero que sean genios en su campo no significa que sean genios en todo lo demás. Por ejemplo, uno no le pediría a Pepe Rodríguez, famoso chef español y jurado de Masterchef, que por favor haga una operación a corazón abierto porque es muy bueno haciendo tortillas. Pues lo mismo: que tengan mucha inteligencia tecnológica no significa que tengan la menor idea sobre la inteligencia humana o que sepan razonar.

La segunda cosa es que hay una gran confusión con el tema de la Inteligencia Artificial. Puedo decirlo porque soy investigador en este área.

No, la Inteligencia Artificial no es superior a la humana. Los que dicen esto confunden inteligencia con calcular mucho. Pero uno puede calcular mucho y bien, y al mismo tiempo ser realmente “tonto”. Además, se estima que el cerebro humano realiza unas 10.000 billones de operaciones por segundo, así que el argumento de que una IA hace más rápido la raíz cuadrada de siete y por eso es más inteligente queda anulado. Si alguien tiene un argumento que lo rebata,
que me lo diga.

Que no te la cuelen. La IA es un prodigio de la ciencia que tiene mucho potencial aún por descubrir y que ayuda mucho al ser humano. Pero no supera a la inteligencia humana ni de lejos. Si ni siquiera somos aún capaces de comprender cómo funciona nuestra inteligencia, ¿cómo vamos a ser capaces de replicarla?

El artículo del que hablo: (https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/entrevista-jean-michel-jarre.html)

LOS OSCAR Y SU NUEVO CALZADOR

Desde hace un tiempo, por algún motivo, casi parece que los directores de películas y series no sepan de historia. ¿Cómo si no va a entenderse una película ambientada en la Inglaterra del siglo XIX en la que uno de los personajes principales es asiático o negro? (véase la nueva versión de “Persuasión” para más detalles). Un disparate.

Pero, tras un poco de investigación, hemos resuelto el misterio. No se preocupen, no es que los directores de esas películas y series que se saltan la historia a la torera faltasen a clase en el colegio, o se hayan dado un golpe en la cabeza y olvidado todo, es que son tontos útiles y se dejan mangonear por la academia de los OSCAR.

Hace un par de años, la academia anunció unos nuevos requisitos para ser candidato a un premio. Estos eran, en esencia: al menos un protagonista o personaje importante que no sea blanco; un 30% de actores secundarios que sean de minorías
y el tema de la narración centrado en uno de esos grupos “marginados”.

Es decir, vamos a meter “diversidad” con calzador.

Lo que vemos entonces son series como “Los Bridgerton”, donde el protagonista, un duque, es negro. ¿Tiene algo de malo el actor? Bueno, no es Idris Elba, pero tampoco es terrible. El problema es que, desgraciadamente, en esa época los
negros en Inglaterra no podían ser más que sirvientes, algunos esclavos aun, por lo que poner a un actor negro haciendo de un duque inglés del siglo XIX es ignorar la historia.

Pero, claro, hay que meter la diversidad racial con calzador como sea para que nadie se ofenda. Así que ahí tenemos esa serie, “Persuasión”, la más reciente “Ana Bolena” y la película que se está haciendo de “La sirenita”. Lo curioso
es que no me imagino a nadie haciendo una película ambientada en Mozambique en el siglo XV y poniendo a su líder caucásico… El escándalo que montarían los historiadores y el país sería tremendo, y con razón.

Pero parece que la industria del cine y la televisión está a rebosar de tontos útiles. Así que, todos los que tengáis un mínimo conocimiento de la historia y de la realidad, abrocharos los cinturones, porque se nos vienen encima unos años de combatir ignorantes y tontos útiles.

Los nuevos tiranos: «pagar la cuota»

Hoy en día en toda película, serie o incluso programa tiene que “pagar la cuota” de incluir a alguien LGTB o alguna idea políticamente correcta para poder ser aceptada tanto por las empresas, el público y los políticos. Tanto es así que desde programas de cocina a películas animadas infantiles sobre un juguete requieren algo o alguien promoviendo una ideología políticamente aceptada para poder ser considerada “buena” o “aceptable”.

Una de las ideas más claras que se ven hoy en día es la de tener que incluir o hacer que el personaje principal sea LGTB. ¿Por qué? Porque así lo quieren los que manejan las tiranías ideológicas que tan extendidas están. Y tú dirás, ¿como que tiranías ideológicas? Fácilmente explicado, yo puedo pensar lo que quiera y decir lo que quiera pero tu tienes que pensar y decir lo que yo digo. Donde se ve lo de meter en cualquier sitio la tiranía LGTB? EN EL CINE. Por ejemplo, qué necesidad hay de hacer que un personaje de dibujos animados que es un JUGUETE, tenga dos madres en vez de una madre y un padre. Yo te lo digo, absolutamente ninguna, osea es un juguete porque tienes que meter eso ahí si no es necesario para nada. Porque así manipulan a la gente haciéndoles pensar que eso es lo normal y lo bueno. Esto no solo es en las películas sino también en programas de televisión como MasterChef. Hace años en las primeras ediciones los concursantes eran gente normal y buena, ahora en todos los programas tiene que haber alguien que sea LGTB o cualquier otra cosa rara y mala que se les ocurra.

La idea de “Pagar la cuota” no solo es sobre las ideologías LGTB sino también con la idea de tener que hacer remakes de peliculas pero con protagonistas negros. Quiero aclarar que obviamente no es malo que haya actores negros en las peliculas sin embrago porqué utilizan la ideologia BLM para justificar el hacer peliculas con protagonistas negros. Por ejemplo, igual que si hiciesen un live action sobre Tiana y el sapo no pondrían a tiana blanca tampoco hace falta hacer un live action de la sirenita y poner a ariel negra. El ejemplo más claro de “Pagar la cuota” en Disney es en la última película de la cenicienta, cómo es posible que de una señora mayor con pelo blanco, agradable y sonriente se pase a un hombre travesti, negro y con bigote. Resumiendo, hoy en día no hay nada que veais que no tenga algo que quieran colarte, así que resiste, se fuerte y estate atento, el mal no descansa.